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El Fin de la Infancia Política.

Porque ningún "Salvador" cruzará la puerta de tu casa. ¿Eres víctima o responsable?

Fin de la Infancia Política.
San Juan, Argentina.

La verdadera soberanía no se vota, se encarna.

La historia argentina parece un ciclo infinito de promesas y desilusiones, una narrativa donde siempre esperamos que el próximo ocupante de la Casa Rosada sea el "padre" o la "madre" que finalmente arregle lo que está roto. Pero hay una verdad que la política tradicional evita mencionar: nadie va a venir a salvarnos si no nos hacemos responsables de nuestra libertad.

El cambio real no es un decreto; es un acto de coherencia interna en un sistema que nos pide fragmentarnos para pertenecer.

La Distinción de la Responsabilidad: Del "Víctima" al "Protagonista"

En el coaching, la Responsabilidad no es una carga, es la habilidad de responder, de la manera más adecuada.(Respons-habilidad).

La narrativa política nos ha entrenado para ser "víctimas" de las circunstancias, del FMI, de la grieta o del pasado. Cuando nos ubicamos como víctimas, cedemos nuestro poder. Decir "el gobierno me arruinó" es, técnicamente, decir "el gobierno tiene el control total sobre mi capacidad de ser feliz o próspero".

Hacernos responsables es reclamar nuestra soberanía individual. Es entender que el contexto argentino es el desafío, pero nuestra respuesta es nuestra libertad.

Víctimas o responsables

Libertad: Más que la ausencia de cadenas

Solemos confundir libertad con "hacer lo que quiero". Sin embargo, desde una mirada espiritual y ontológica, la Libertad es la capacidad de elegir nuestras creencias y no ser esclavos de los constructos sociales heredados.

La política usa narrativas —historias diseñadas para generar miedo o esperanza artificial— para mantenernos en un estado de dependencia emocional. La libertad empieza cuando cuestionamos esos relatos y decidimos qué es verdad para nosotros, más allá de lo que dice la pantalla o el apellido de turno.

El Mito del Salvador y la Espiritualidad en la Gestión del Bien Común

¿Qué significa realmente "salvarnos"? En la narrativa argentina, "salvarnos" es que alguien más asuma el costo de nuestras decisiones.

Introducir la espiritualidad en la política no es hablar de religión, es hablar de Conciencia. Es reconocer que somos parte de un mismo cuerpo social y que cada acto incoherente que cometemos en lo privado (la pequeña trampa, el odio al que piensa distinto, la desidia) alimenta la sombra que luego vemos proyectada en nuestros líderes.

Si queremos líderes coherentes, debemos empezar por ser ciudadanos que no se fragmentan entre lo que dicen y lo que hacen.

El Contexto Argentino: El Momento de Parto

Argentina está en un momento de parto. Y como todo nacimiento, duele. Pero el dolor no es de destrucción, es de transformación. Estamos rompiendo el cascarón de la infancia política.

Ya no podemos pedirle a un "Hombre Gris" o a un líder carismático que haga el trabajo que nos toca a nosotros: el de construir una nación basada en el sentido común y la unidadd

El Gran Quiebre: ¿Víctima o Protagonista del Destino Nacional?

Para entender por qué estamos estancados, debemos aplicar una distinción básica del coaching: la diferencia entre vivir en modo Víctima o en modo Responsable. En Argentina, esta brecha es el verdadero abismo que nos separa del progreso.

La Víctima Política: El lenguaje de la impotencia.

La víctima se reconoce porque su lenguaje está lleno de explicaciones tranquilizantes. Su narrativa es: "Yo no puedo porque el dólar subió", "No crezco porque la grieta me frena", "Estamos así por lo que hicieron hace 20 años".

El costo: La víctima tiene razón, pero no tiene poder. Al poner la causa de su malestar afuera (en el político, en la economía, en el pasado), se queda sin herramientas para intervenir en su presente. La víctima argentina espera que el contexto cambie para poder empezar a vivir.

El Responsable Político: El lenguaje de la acción.

El responsable no ignora la crisis, pero elige una narrativa diferente: la del Protagonismo. Su pregunta no es "¿Por qué me pasa esto?", sino "¿Qué voy a hacer yo con esto que está pasando?.

El beneficio: El responsable entiende que la economía puede ser un desastre, pero su capacidad de acción es suya. No cede su paz mental ni su iniciativa al título de un diario.

Ser responsable en política argentina es dejar de exigirle al Estado que sea nuestro motor y empezar a ser nosotros el motor que el Estado no puede detener.

En resumen: La víctima busca culpables para sentirse inocente; el responsable busca soluciones para sentirse libre. La libertad argentina no nacerá de un nuevo gobierno, sino de una ciudadanía que decida dejar de ser espectadora de su propia tragedia para ser autora de su propia historia.

En la siguiente entrega, profundizaremos en la anatomía de las creencias limitantes que nos hacen creer que la abundancia es un pecado y por qué, en Argentina, la prosperidad individual es el acto más revolucionario de soberanía que existe.